La decisión del alcalde de París de subastar una colección pública de vinos excepcionales, engrosada por el actual presidente francés, Jacques Chirac, y valorada en más de 600.000 euros (US$750.000), alarmó a más de uno en esta ciudad. El lote suma casi 5.000 botellas añejadas durante las últimas tres décadas en la bodega de la alcaldía de París, propietaria de la colección hasta este viernes, cuando comenzó a disgregarse bajo el martillo de la subasta que se prolongará hasta el sábado. La mayoría de esos vinos fueron adquiridos por París cuando Chirac fue alcalde de la ciudad, entre 1977 y 1995. Su objetivo era agasajar con el producto de las mejores uvas de Francia a dignatarios extranjeros e invitados especiales de la alcaldía, aunque el anfitrión tuviera otros gustos personales.

Gustos de Chirac

 

"Chirac no es un gran conocedor de vinos, él prefiere la cerveza. Y entre las cervezas, le gusta especialmente la mexicana Corona", dijo a BBC Mundo Bernard Bled, ex funcionario de la ciudad que se encargó de elaborar esa bodega.

Sin embargo, aclaró que "cuando la ocasión lo imponía y había invitados, (Chirac) tomaba vino".

Bled compró esos vinos cuando aún estaban en barriles y ahora se declara "un poco triste" por la subasta.

"Era una bodega de la alcaldía de París y por lo tanto de la gente de París", dijo. "La venta es un problema político, han decidido vender estos vinos para dar prioridad a otras cosas".

En efecto, el actual alcalde de la ciudad, el socialista Bertrand Delanoe, ha definido que las recepciones lujosas como las que Chirac solía ofrecer están lejos de lo que permite su presupuesto y ordenó la subasta.

Otra explicación

 

Pero Michel Bettane, un enólogo que publica una guía anual sobre los mejores vinos de Francia, aseguró que existen otras razones para la venta.

"El alcalde de París toma agua. Al igual que muchos políticos ahora en Francia, no siente el valor cultural del vino", protestó. "No se trata del declive de la ciudad de París, sino del declive de la imagen de los vinos en Francia. El lobby anti-alcohol es cada vez más fuerte en Francia (...) y los políticos asocian alcohol con vino".

Bettane se sorprendió al conocer que la subasta incluiría, por ejemplo, una botella de Romanée-Conti de 1986 con un valor estimado de 1.500 euros (US$1.900). A su entender, en el mercado ese vino superaría los 2.000 euros (US$2.500), si es posible dar con él.

En el catálogo figuraban además desde varios Petrus Pomerol de 1990 estimados en 1.200 euros (US$1.500) cada uno hasta champaña Krug de 1976.

Colección excepcional

Es una de las mejores colecciones públicas de vinos del mundo", sostuvo Dominique Giafferi, el hombre encargado de la subasta.

Agregó que se trata de "lotes excepcionales", que incluyen diversos ejemplares con las tres mejores clasificaciones de Burdeos: Grand Cru Classé, Grand Cru y 1er Cru Classé.

"Los vinos hoy están en perfectas condiciones", dijo. Giafferi comentó además que la subasta despertó la atención de coleccionistas de todo el mundo. "Vino gente de China, Rusia, Gran Bretaña y Francia también. Son coleccionistas privados que buscan una fecha especial de una bodega especial".

El subastador estimó que el total de la venta ascenderá a 600.000 o 700.000 euros (US$750.000 o US$880.000) "pero quizás pueda ser más porque mucha gente quiere estos vinos", afirmó Giafferi.

"Creo que es algo bueno porque todo el mundo puede elegir y comprar botellas", añadió. "Es una forma de democracia en una subasta. Las botellas son propiedad de toda la gente de Paris que pagamos por ellas. Y la gente tiene que tener la posibilidad de comprarlas".

Cuando le comentan que tal vez el precio de algunas botellas haya impedido que estén disponibles precisamente para "toda" la gente, Giafferi ríe bajo su elegante bigote gris.