Por Carlos Rodríguez. El champagne es un vino único y que desde hace siglos encandila de forma sugerente a personas de toda clase y condición.

La historia del champagne, que podemos ubicar en el eje Reims-Troyes en el noreste francés, concretamente en los departamentos de l'Aisne, Marne, Seine et Marne, l'Aube y Haute-Marne, se remonta allá al siglo XVII donde se elaboraban vinos blancos a los cuáles se les comenzó a añadir variedades tintas en su elaboración y con el paso de los años añadieron la técnica de la efervescencia lo que ayudó junto con el terruño tan definitorio donde están ubicados los viñedos a crear la identidad propia del champagne y con el devenir de las décadas convertirse en uno de los tipos de vinos más importantes y reconocidos a nivel mundial.

El terruño de Champagne es particular, de ahí­ que se pueda considerar terruño, posee unas condiciones muy definitorias: posee una situación septentrional, con difí­ciles condiciones climáticas que junto con su subsuelo calcáreo le imprime unas caracterí­sticas propias y únicas al champagne.

Fue allá por 1927 donde se definieron y limitaron las caracterí­sticas y bases de la denominación y además se permitió sólo la utilización de tres variedades: la pinot noir, la pinot meunier y la chardonnay. Pero fue más allá y contempla aspectos desde rendimientos, densidades, poda, etc.

Debemos tener en cuenta que sólo los champagnes elaborados con 100% chardonnay y con ello sin la participación de las otras 2 variedades tintas, contemplan el calificativo de "Blanc de Blancs". Así­ siguiendo el sí­mil, se utiliza el calificativo de "Blanc de Noirs" para los elaborados sólo con las variedades tintas, pero siguen siendo blancos.

Ya en este punto y después de comentar las variedades utilizadas y permitidas, podemos resumir los aspectos definitorios en la elaboración de los champagne: el ensamblaje, el licor expedición y la crianza.

El ensamblaje puede ser como he descrito a partir de variedades, también puede ser de crus y por otro lado de distintas añadas.

Una vez concluida la crianza, que hoy en dí­a es de 15 meses como mí­nimo y en el caso de los millésimé de 3 años llegando en los cuvees a varios años más, se añade el licor de expedición lo que le otorgará su caracterí­stica más o menos dulce. El siguiente listado es clarificador:
"€¢ Dulce, más de 50 gramos/l de azúcar residual
"€¢ Semiseco, entre 33 y 50 gr/l
"€¢ Seco, entre 17 y 35 gr/l
"€¢ Extra seco, entre 12 y 20 gr/l
"€¢ Brut, menos de 15 gr/l
"€¢ Extra brut, entre 0 y 6 gr/l
"€¢ Para una dosis de menos de 3 gr/l, se conocen como pas dosé, brut nature, o dosage zéro.

Nombrados los términos de millésimé y cuvée, no queda otra cosa que definirlos. Los millésimé son los champagne de añada y se elaboran sólo con vinos de un mismo año y sólo en añadas excepcionales a diferencia de los que no poseen este calificativo que pueden ser un ensamblaje de varios años e incluso de varios crus. Los cuvée por su parte son digamos los top de ciertas bodegas y se caracterizan por su elevada calidad y larga crianza.

Después de este pequeño resumen sobre el champagne, sólo me queda recomendar y animar a adentrarse en este complejo y sensual mundo de las burbujas, que no deja de sorprendernos y deleitarnos con magní­ficos ejemplos de vinos espumosos.

Saludos
Carlos Rodrí­guez
ROCO&WINES