Una buena compañía, un momento especial y el lugar adecuado son suficientes para organizar una cena romántica. Se pueden hacer fuera de casa o en el hogar, cualquier sitio es bueno si goza de intimidad. Sirvan estas líneas como consejo para su preparación, ambiente y placer.

PREPARACIÓN

El tenedor siempre a la izquierda y acompañado de una servilleta de papel de tela.

El cuchillo siempre a la derecha con el filo apuntando hacia el plato y acompañado de la cuchara (en caso de que vayas a servir sopa).

El platito para el pan a la izquierda o en una cesta en el centro de la mesa, acornada con una servilleta que convine con el color de tu mantel.

El vaso o copa de vino a la derecha y enfrente del plato.

Con respecto a la comida, no entraremos en detalles ya que para gustos los colores. Si debes tener en cuenta que la comida debe ser ligera, pues la noche no invita al atracón. Ensaladas, carnes sin salsas contuntendes, verduras a la plancha o pescados delicados. No optes por comidas que generen olores fuertes (las sardinas las dejas para la playa).

El postre, imprescindible en toda cena, debe ser el colofón a la velada. El chocolate gusta a propios y extraños y marida francamente bien con muchos vinos, tal y como te recomendaremos más adelante.

 

AMBIENTE

Como es cena, te recomiendo colocar dos candelabros bonitos con velas. Además de ofrecer un ambiente acogedor, las velas son un buen método para eliminar el humo de los cigarrillos tan clásicos después de comer. Hay velas de enoterapia que aportan un ambiente muy sutil.

Si se tiene oportunidad, una lumbre o chimenea de fondo relaja y da calor.

La música es imprescindible. Para "modernos", algo de ambient, chillout o indie electrónico va perfecto. Los clásicos pueden optar por clásica, jazz fusionado o por clásicos vocalistas como Sinatra o Rod Stewart.

 

EL VINO

Aquí damos duro. El maridaje va atado a los caldos elegidos. Nosotros proponemos romper con tópicos comenzando con un cava rosado que está de moda (como curiosidad, sepan que la misma nos llega de los círculos chic gays Londinenses). Con el plato principal bien iría un tinto reserva de DO?s emergentes. En Jumilla, Toro, Cataluña o Sierras de Málaga hay caldos excelentes y así rompemos con la riojitis - riberitis. Para el postre, un PX (Pedro Ximenez) o un Moscatel macerado con cáscaras de naranja hará las delicias del comensal.

EL PLACER

La compañía es fundamental en la velada. El vino ayuda a la conversación, la música y el calor de una hoguera a la relajación. La comida prolongada, sosegada y con la sobremesa adecuada. Lo demás, depende de cada dos y si se puede contar, comentadnos si os fuimos de ayuda.