El proceso de cata profesional se escapa al gran público. Con frecuencia, perseguimos rankings o listas de los mejores vinos sin entender quién, como y donde se realizan. Sirva de ejemplo la cata celebrada en Argentina, con objeto de formarle en la materia. Un grupo de 50 personas se reúnen cada noche, durante hora y media, de lunes a viernes en la escuela de degustadores con la misión de catar y evaluar 300 muestras de vinos para elegir a los mejores.

Si bien la Cata de Vinos es el concurso tradicional de San Juan desde hace 19 años, aún no es del todo conocido por el gran público. Por eso este año los organizadores abrieron las puertas de la selección para mostrar su funcionamiento.

1- Los vinos que concursan son totalmente anónimos.

El jurado no sabe qué variedad de vino está probando ni a qué bodega pertenece: Las muestras recibidas son numeradas por un escribano, el único que conoce la procedencia del vino. Para la cata 2007 se presentaron 73 bodegas -récord en 19 años-, la mayoría de San Juan, pero también de Mendoza, La Rioja, Catamarca y Salta.

2- La bodegas tienen que pagar por participar.

Así es en todos los concursos del mundo. El arancel de inscripción este año fue de 100 pesos por cada vino presentado. Y de ese vino debe entregar 8 muestras que serán usadas para la cata y para servir en la gala final donde se devela el nombre de los galardonados. Lo que se cobra al bodeguero es para solventar los gastos de organización y para evitar la participación indiscriminada de vinos de baja calidad si la participación fuese gratuita.

3- Criterio de admisión: ser un vino de bodega.

Este año el concurso sanjuanino estableció que solamente se reciban vinos hechos en bodegas. Hasta el 2006 también entraban los vinos artesanales, muchos de los cuáles se hacen en forma casera. Por lo demás, es abierto a todo tipo de vinos: básicos, secos, abocados, dulces, dulces naturales, varietales, bivarietales, espumantes y gasificados, especiales, compuestos y mistelas.

4- El jurado está separado para evaluar las muestras.

Está integrado por expertos y enófilos (este año hay 69 y durante las 10 noches de evaluación es divido en 5 comisiones numeradas. Sus miembros son ubicados en boxes individuales de color blanco y no obstante estar separados, para evitar comentarios que influyan en el ánimo del otro, reciben una muestra diferente a la de sus vecinos. Cada jurado puede catar por día hasta 6 muestras y entre ellas, toma agua y mastica galletas de agua. Miran la copa, meten la nariz dentro de ella, prueban un sorbo, lo degustan y luego escupen y tiran el resto de la copa en un recipiente.

5- La puntuación y cómo se adjudican los premios.

El jurado recibe una planilla de puntuación por cada muestra y se le indica la categoría del vino y el año de elaboración. Coloca 10 notas y un puntaje total. Las medallas se otorgan de acuerdo a los puntajes totales: Más de 86 puntos es plata, más de 90 es oro y a partir de 94 puntos, gran oro.

A partir de este año las medallas otorgadas no pueden superar el 30% de la cantidad de vinos inscriptos, como establece la OIV.