Si se ha tomado la molestia de preparar licores en casa, o le gusta adquirirlos, no los devalúe con un trato descuidado. En España tenemos un amplio repertorio de ellos, más allá de los clásicos orujos o aguardientes. A nivel mundial existen miles.

- Seleccione las botellas con tiempo; piense a qué tipo de licor o aguardiente las destina y busque la que le parezca más adecuada en cada caso.

- Atención a los tapones y cápsulas. Ponga a cada botella su etiqueta correspondiente, sencilla o adornada a su gusto. Pero no olvide el nombre del contenido y fecha de embotellado.

- Cuando llegue el momento de servidos, recuerde que los aguardientes blancos (vodka, aguardiente de pera, etc.) están muy buenos fríos. Y además existen para conservados frescos unos vasitos especiales, estrechos, que se presentan medio hundidos en un recipiente de cristal a juego que contiene hielo picado.

- Los coñacs y brandies de calidad se sirven en copas grandes, de forma redondeada en la base, en las que se vierte poca cantidad de líquido.

- Los licores o aguardientes con hielo se sirven en vasos generalmente anchos y no muy altos los ponches y bebidas calientes, en un vaso especial, provisto de un soporte con asa.

- Recuerde que un licor no se bebe, se saborea... casi con los cinco sentidos. Importa el aspecto (que. usted realzará con las copas o vasos); el aroma (que se aspira antes de beber el líquido); en cierto modo el tacto (la copa girando suavemente en la mano); el sabor, sobre todo... y hay quien dice que también el oído, aunque no llegamos tan lejos...