Por Jose Alvarez - Ude. Nuestra última etapa en el camino es la llegada a Santiago de Compostela. El casco antiguo de la ciudad se organiza alrededor de su imponente Catedral Está está rodeada por diversas plazas entre las que destacan la del Obradoiro, Platerías,  o Azabachería.

Desde aquí podemos observar Monasterio de San Martín Binario, imponente construcción que ocupa 20.000 m2.

Aquí, resulta imprescindible visitar el Pórtico de la Gloria obra del Maestro Mateo. Destacar también la Plaza de la Quintana más concurrida que nunca en Año Santo ya que desde aquí podemos acceder a la Puerta Santa, que abre solamente en años como este.

Esta es solo una muestra de la arquitectura religiosa. Como muestra de arquitectura civil, a nivel personal me gustaría destacar la Facultad de Geografía e Historia, con su magnifica biblioteca de madera.

Otro lugar que no podemos dejar de visitar es el parque de Bonaval ubicado donde un antiguo cementerio, en cuyo convento se encuentra hoy en día el Panteón de Gallegos Ilustres. Esto es solo una pequeña muestra de lo que nos encontraremos en Santiago pero hay mucho más no se engañen.

Para comer a nivel personal recomendaría acercarse a la Rua del Franco. En donde puedo destacar sin ninguna duda el Maria Castaña con comidas típicas, destacando los pimientos de Padrón, solo en temporada.

Otro lugar donde tomarse un buen vino aunque se trate de una Tasca y su aspecto no invite a entrar si no se conoce, es el bar Trafalgar, donde el visitante no puede dejar de probar sus Tigres Rabiosos, además en mi época universitaria era muy típico poner a los Eagles, o Van Morrison en su gramola, también es cierto que en ocasiones poníamos a los Pecos, aunque me avergüence un poco decirlo, pero normalmente era la cantidad de vino ingerida la que nos llevaba a hacerlo.

Para aquel visitante que disponga de tiempo, unos 3 días y no esté excesivamente cansado después del Camino. Es muy recordable acercarse hasta Finisterre. Ver una puesta de sol sobre el océano desde este paraje es algo difícil de explicar.

Si se tiene la ocasión no debemos dejar de visitar los Cabos Touriñan y Vilano, menos conocidos pero de impactante paisaje. Conocer sus pequeños pueblos de pescadores, como Muxia, todavía ajenos al turismo masificado, y si se puede disfrutar de unos percebes o unas nécoras.

Jose Alvarez - Ude

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