Por Carlos Rodríguez. Siguiendo con la línea de la semana pasada en la cuál abordaba la problemática del precio en el vino y abogaba por la calidad en los mismos.

He rebuscado entre cifras, artículos especializados, notas propias y fuentes como la FEV (Federación Española de Vino), sobre la situación actual del sector vinícola español, podemos extraer diversas conclusiones interesantes.

Hay cifras tan significativas como que a mediados de los 90 (1996) el consumo per cápita de vino en nuestro país era de 33 litros, mientras que durante el año 2005, este consumo descendió hasta los 27 litros per cápita. Que además del acusado descenso es la cifra más baja de los últimos 20 años.

¿Que explicación podemos dar a estos números? Pero ¿no teníamos la sensación que ahora más gente bebe y "sabe" de vinos? pero...¿no estaba el vino de moda?.

Pues bien, otro dato me deja más tranquilo y clarifica mis primeros pensamientos algo confusos: el consumo de vino de mesa en 1996 era de algo más de 900 millones de litros frente a los algo más de 680 mill en 2005 y, por otro lado aumentó el consumo de vino con DO, pasando de 282 mill en el 96 a 376 mill en 2005.

La primera conclusión que salta a la vista es que el español aprecia cada día más el vino de calidad, además las cifras de gasto en consumo de vino han aumentado en los últimos años.

Todo esto nos hace pensar que la tendencia en los últimos años es consumir mejores vinos y de precios más elevados, que particularmente creo que es una buena señal.

Otro dato interesante es que el consumo extradoméstico se mantiene por encima del consumo en hogares pero, empeora el ratio de proporción, y todo apunta, en mi particular opinión, que seguirá disminuyendo.

Por otro lado las exportaciones siguen una tendencia parecida, han caído las de los vinos de mesa a granel y han aumentado las exportaciones de vinos con DO y otros. Lo que al final se ha reflejado en un aumento en 21 millones de ? en las exportaciones de vinos DO, 18 mill ? en cavas, 13 mill ? en vinos de mesa envasados y 12 mill ? en otros vinos y la pérdida de 34 mill de ? en las de vino de mesas a granel, lo que al final da un balance positivo de 28 mill ?.

Las exportaciones (en ?) de los vinos españoles las encabeza Alemania, Reino Unido, EEUU y Francia. Si el análisis lo hacemos en litros el líder es Francia, seguido de Alemania, Portugal, Reino Unido e Italia.

Según la FEV, la conclusión del 2005 fue para el sector vitivinícola la siguiente y cito:

"Un año con mucho vino disponible y expectativas de venta peores que en años anteriores, finalmente suavizado por el aumento en la destilación, gracias a la aprobación de una destilación de crisis y a unas exportaciones de granel que, aunque cayendo, lo hacen a un ritmo algo menor al previsto; todo ello sin que llegue a repuntar el consumo interno y con el mosto fluctuante. Al final, una cosecha 2005 muy inferior a la del año pasado (en torno a 40 millones de hectolitros) vino a aliviar las tensiones de la primera mitad del año, aunque los stocks sigan en niveles elevados y, por no ser las expectativas demasiado halagüeñas, los precios no terminen de elevarse"

En fin, un panorama que en ciertas cifras no es muy alentador, ya que como todos sabemos los stocks están siendo enormes (también no terminan de salir al mercado para no bajar los elevados precios que poseen algunas denominaciones) pero, por otro lado si que es gratificante ver que cada vez la gente demanda mayor calidad y menor cantidad. Por ello el hilo con la semana pasada si el mercado español está encaminado a beber menos pero de mayor calidad y bien sabe Dios, que existen magníficos vinos en España, que menos que pagar lo que se merece un gran vino, nos seguimos asustando del precio del vino y no deberíamos, ya que la RCP (relación calidad precio) que existe en España es extraordinaria frente a otros países, en los cuáles hay que hacer un desembolso elevado para optar a vinos de cierta calidad y en muchos casos no están a la altura de lo pagado por ellos.

Bien sabe Baco, que una sola copa de un magnífico vino vale más que el peso en oro de docenas de botellas de ciertos "líquidos" que no deberían ni llamarse vino. Ya que el objetivo del vino es estimular los sentidos de aquel quien lo prueba y que al final te haya transportado a un marco de sensaciones gustativas e incluso recuerdos que sólo ese vino es capaz de hacerlo. Que menos que pagar por ello.

Saludos,

Carlos Rodriguez