Un nuevo libro cuenta la historia de los Mondavi, el clan de California que ha introducido el hábito de tomar vinos a los consumidores estadounidenses. Cuando ROBERT MONDAVI le dio un puñetazo a su hermano menor Peter durante una pelea por un abrigo de visón en 1965, fue desterrado de la viña de la familia.

 

Tuvo que comenzar de cero, pero con el tiempo se convirtió en el principal nombre de la industria vinícola de California, saliendo a bolsa en 1993. Durante el auge accionario de fines de los 90, se excedió en sus actividades filantrópicas y, para principios de 2003, enfrentaba la amenaza de la insolvencia. Esto le dio a los directores externos de Robert Mondavi Corp. más influencia sobre la familia.

En esta adaptación de su nuevo libro The House of Mondavi: The Rise and Fall of an American Wine Dynasty (algo como La casa de los Mondavi: El auge y la caída de una dinastía vinícola estadounidense), la periodista de THE WALL STREET JOURNAL Julia Flynn Siler cuenta cómo los Mondavi perdieron el control de la empresa.

En enero de 2004, las exigencias de Wall Street estaban a punto de chocar con los sueños dinásticos de la familia Mondavi. Michael Mondavi, quien había sucedido a su célebre padre como presidente de la junta de Robert Mondavi Corp., empresa con acciones en bolsa, recibió un llamado de su hermano.

"Te aviso", le advirtió. ?Están a punto de echarte a la calle?... Michael, que en ese momento tenía 60 años, había pasado décadas trabajando a la sombra de su padre. La pequeña bodega que él y su padre fundaron en 1966 era entonces el núcleo del prominente imperio vinícola de Estados Unidos, con presencia en
cuatro continentes. Robert Mondavi Corp., controlada por la familia Mondavi a través de una estructura con dos clases de acciones, vendía más de 10 millones de cajas de vino al año, incluyendo algunas de las marcas más conocidas del mundo: Robert Mondavi, Woodbridge y Opus One, una empresa conjunta con la familia Rothschild de Francia.

Durante un almuerzo de dos horas con los directores externos, Michael fue despedido como presidente de la única empresa en la que había trabajado.

Su hermana, Marcia, que vivía en Nueva York y era miembro de la junta, respaldó el despido. Cuando Michael se enteró de esto, quedó sumido en la angustia y la incredulidad...

Un cambio en los gustos
A inicios de los años 90, Michael usaba una cola de caballo, andaba en una moto Harley Davidson por la zona de Napa Valley, en California, y se esforzaba por dejar su huella en una industria que había sido moldeada por su padre. Durante más de medio siglo, Robert Mondavi había alabado los beneficios del vino fino en un país que prefería la Coca-Cola y los cócteles. Había pregonado hasta el cansancio que, en la era de la comida rápida, el vino era una fuerza sana y civilizadora y que los vinos del Napa Valley  estaban a la altura de los mejores del mundo.

Su pasión dio frutos. Con el tiempo, los vinos de Napa obtuvieron un lugar junto a los de Bordeaux, y comenzó a crecer la cultura del vino en Estados Unidos. Todo esto convirtió al hijo de un campesino italiano en el patriarca del comercio vinícola estadounidense y él y sus hijos se enriquecieron enormemente al vender las acciones del negocio familiar.

Pero para principios de 2004, la reputación de buena calidad de Robert Mondavi Corp. se había erosionado y la Casa Mondavi estaba plagada de conflictos. El sucesor elegido, su hijo Michael, había sido despedido como presidente de la junta y la familia Mondavi estaba al borde de perder el control de la empresa. De hecho, detrás de la salida de Michael había un secreto celosamente guardado: Robert enfrentaba una crisis financiera personal que amenazaba con avergonzarlo y destruir su legado.

Los problemas surgen a finales de los 90, cuando la acción de Mondavi cotizaba a su precio máximo. Durante estos días idílicos, cuando Michael actuaba como presidente ejecutivo, Robert comenzó a enfocarse en la filantropía.

Prometió darle a la Universidad de California, en Davis, US$35 millones... La donación ayudaría a construir un instituto de ciencia vinícola y gastronómica así como un nuevo centro cultural, ambos con el nombre de Robert.

Los trámites finales se completaron justo después del 11 de septiembre de 2001, y la donación fue respaldada por las acciones de Robert en la empresa familiar.

Pero su generosidad empezó a provocar ansiedad tanto a él como a sus asesores, al ver que el precio de la acción caía mientras el mercado de los vinos finos comenzaba a deteriorarse y la competencia de marcas baratas de países como Australia  afectaban las ventas de Mondavi.

Cuando la acción cayó a menos de US$20, el valor de sus acciones no cubría el monto de sus promesas filantrópicas, que para entonces habían crecido, incluyendo el nuevo centro de vinos y gastronomía de la Universidad de California, en Napa, llamado Copia y el centro cultural Candor de la Universidad de Stanford, que había bautizado una galería con el nombre de Robert.

Conscientes de que Robert estaba en una situación financiera muy complicada, los directores externos de la compañía retiraron a Michael de la presidencia, una medida a la que no se opusieron ni su padre ni su hermana, con la esperanza de que un cambio de liderazgo elevara el precio de las acciones y ayudara a Robert. Pero el telón de fondo de esta medida fue la preocupación de los inversionistas de que la compañía, bajo el mando de Michael, había destinado unos US$250 millones en inversiones poco productivas a fines de los 90 y comienzos de 2000, incluyendo empresas conjuntas fallidas con Disney y la familia Chadwick en Chile.

Varios de los directores independientes pensaron que la solución era sacar al sucesor de Robert, allanando el camino para obligar a una de las familias más poderosas de la industria del vino en EE.UU. a poner su imperio en venta...

Richard y Robert Sands, hermanos que lideran el gigante de licores Constellation Brands Inc., vieron el ocaso de los Mondavi como una gran oportunidad de negocio. En los meses siguientes, orquestaron la adquisición multimillonaria de la marca de vino más célebre de Estados Unidos.

La parte que le tocó a Michael Mondavi es de más de US$100 millones, mientras su hermano Tim obtuvo US$59 millones. Marcia quedó con la mayor tajada, US$107 millones.

Al legendario Robert le tocaron cerca de US$70 millones, la mayor  parte necesaria para cumplir con sus compromisos filantrópicos.