Los brasileños son el segundo consumidor de vinos de América Latina, por deltante de países como Chile y Uruguay. Los datos del Centro de Investigación Británico International Wine and Spirit Record aún prevén que hasta el 2011, los brasileños consumirán cerca de 369 millones de litros de vino por año, y la capital del Estado de Bahía está entre las tres ciudades con mayor potencial de compra.

La expectativa es que el gasto en la bebida de la clase media brasileña sea un 39% mayor en 2011. Hasta entonces, los enólogos, enófilos y apreciadores van a beber cerca de 369 millones de litros por año, un aumento de aproximadamente 13% en relación a 2006. El estudio apunta que la producción nacional también debe desarrollarse paralelamente. "Brasil ya es el segundo mayor consumidor de América Latina, sólo atrás de Argentina", afirma André Freire de Carvalho, crítico de vinos y diretor técnico de Wine Bahia 2008 - mayor evento del Norte/Nordeste sobre vinos y artículos relacionados.

Quien también sólo tiene elogios sobre la relación del brasileño con la secular bebida es el Instituto Brasileiro do Vinho (Ibravin). Según su presidente, Danilo Cavagni, los números han acompañado la tendencia iniciada en 2002. "Solamente en 2007 fueron bebidos más de 70 millones de litros en nuestro país", conmemora. La Ibravin prevé aún un aumento del consumo en los próximos 15 años de 1,8 litro per capita por año, llegando a 9 litros per capita. Con datos tan positivos, los grandes grupos están invirtiendo en la producción nacional.

El Miolo Wine Group, por ejemplo, pretende llegar al año 2012 con 1000 hectáreas de viñedos propios (más del doble de lo que actualmente poseen); producir 12 millones de litros de vinos finos por año; exportar 30% de su producción anual, facturar R$ 150 millones/año y ser el mayor negocio de vinos finos de Brasil. Paralelamente al interés por la bebida, surge una mayor oferta de cursos y degustaciones. Los nuevos importadores también han ofrecido mejores condiciones de almacenamiento, prestando especial atención a las condiciones de temperatura. André Freire de Carvalho explicó que una investigación reciente hecha por el economista Michael Porter concluyó que cinco países del mundo tienen un gran potencial de crecimiento del mercado consumidor y Brasil está entre ellos. Entre las ciudades con mayor potencial de aumento de consumo, Salvador lidera el ranking, seguida por Recife y Manaus, en este orden.

Con respecto a esos productores tradicionales como Argentina, Chile y Uruguay han sufrido una considerable caída en el consumo interno. La baja en los países vecinos no es de ahora, tanto que ellos han invertido en el mercado brasileño. El fenómeno comenzó entre 2002 y 2003, cuando los vinos importados de América del Sur se hicieron presentes en los supermercados. La estrategia de los " hermanos", grandes productores mundiales de esta bebida, fue exportar grandes volúmenes para Brasil con precios más bajos. Además del valor accesible, la mejora en la calidad de los vinos chilenos y argentinos creció y, actualmente, disputan lugar con los europeos.

Con todo, a la hora de escoger el sentido común debe predominar: "Los consumidores deben estar alerta para no confundirse, pues solamente los tops de línea de esos dos países son comparables a los franceses e italianos", explica André Freire de Carvalho.