Elaborar algunos vinos en botellas con capacidad de 1,5 litros no es casual. Las botellas magnum reúnen una serie de ventajas que responden a criterios de calidad. Por un lado, está demostrado que al tener más capacidad la botella, la evolución del vino es más lenta y pausada, y se logra una gran uniformidad y estabilización.

Esto es posible gracias a que la relación entre la cantidad de oxígeno y vino de la botella es la mejor de las posibles, según los expertos. En la restauración comienzan a tener cierto predicamento, aunque no todas las bodegas cuentan con este tipo de botellas. Se necesitan obviamente varios comensales para dar cuenta de tamaña cantidad, que se beneficiarán de un mejor precio y una evolución del vino más segura.