Las empresas españolas del sector vinícola viajan viento en popa. Los beneficios obtenidos en los últimos ejercicios han permitido crear proyectos innovadores que tienen a la bodega como pieza central. En algunos casos se busca diversificar el negocio accediendo al sector turístico vía enología, en otros una publicitación o proyección que aporte entidad y personalidad a las empresas.

Son muchos los casos en los que estos proyectos se avalan con el nombre de algún prestigioso arquitecto reconocido internacionalmente, como Frank Gehry, Norman Foster o Santiago Calatrava. Sin embargo, también hay arquitectos españoles que han obtenido notoriedad al llevar a cabo proyectos de esta envergadura.

El éxito de los proyectos está rebasando fronteras. La revista norteamericana Wine&Spirits analiza este fenómeno en el reportaje titulado "€˜Bodega Futura"€™. El reportaje destaca la precisión geométrica que Jesús Manzanares ha desarrollado en la bodega Enate. Aristas y rectas que parecen trasladar la intensa luminosidad de la región del Somontano al interior de la bodega y que se han convertido en el sello de identidad de Manzanares, como se puede apreciar en la bodega ,varo Palacios en el Priorato, Artadi en la Rioja o en sus tres bodegas de Ribera del Duero: Aalto, Mauro y Pago de los Capellanes.

Sobre Rafael Moneo subraya su capacidad para respetar el entorno que queda patente en la bodega Señorí­o de Arí­nzano en Navarra. Allí­ Moneo concibió la bodega como un arco que abraza tres construcciones antiguas (una Torre de Palacio de Cabo de Armerí­a, una pequeña Iglesia del siglo XIX y una Casona del siglo XX) y establece una unidad entre ellos y el paisaje que los circunda.

El trabajo de Miquel Espinet en la bodega de Ferrer-Bobet en el Priorato también es distinguido por este reportaje. En esta ocasión Espinet proyectó un edificio situado en una fuerte pendiente de terrazas que se mimetiza con el paisaje caracterí­stico del Priorato a la vez que es fácilmente identificable. Una bodega en la que el 70% de su estructura se encuentra bajo tierra y que parece simular la concha de un animal prehistórico.

El cuarto y último protagonista de este trabajo es el riojano Ignacio Quemada, responsable de la bodega Juan Alcorta, del Grupo Domecq, en la Rioja Alavesa. Bodega que también presenta un diseño subterráneo realizado para evitar el impacto visual y que se caracteriza por ser una de las que más capacidad de almacenamiento tiene en Europa al albergar 70.000 barricas y seis millones de botellas.