Por Verónica Giuliani. Existen en Argentina alrededor de unas 300 bodegas boutiques, número que se incrementó con mayor fuerza en los últimos 5 años. El término "boutique" se torna difuso a la hora de una definición consensuada. En definitiva estamos hablando de Bodegas con bajo volumen de producción y alta calidad en sus productos.

 

Las mismas exportan entre un 50 y 90% de su producción. Son un sector del mercado vitivinícola que adquiere fuerza y gana su lugar. Lugar del vino entrevistó a Santiago Achaval, uno de los socios de la Bodega Achaval Ferrer. Bodega cuyos vinos fueron reconocidos por los famosos gurúes del puntaje.

¿Cómo inició el proyecto que dio lugar a la Bodega Achaval Ferrer?

Bueno, es una historia muy curiosa. Ni Manuel (Ferrer) ni yo estábamos vinculados al mundo del vino. En mi caso, me contagié del "virus" del vino cuando estaba haciendo un MBA en Stanford, cerca de Napa Valley. Cuando mis padres venían a visitarme los llevaba a esta zona para que conozcan. Iba frecuentemente porque me atraía y de esta manera empecé a descubrir este mundo. Volví a la Argentina en el año ?89 y a partir de allí empecé a comprarme libros, revistas técnicas y también algunas cajas de vinos. Y finalmente para el año ?91 entendí que me quería dedicar al tema del vino. Empecé a hablar del tema de una manera un tanto obsesiva y un compañero de trabajo, Manuel Ferrer, me dijo que estaba interesado en la propuesta. Además me comentó que conocía un gran enólogo italiano (Roberto Cipresso). En el año ?95 lo trajimos a Roberto para Mendoza, para que conozca todo. En principio Roberto iba a ser Consultor y le gustó tanto la Argentina que inmediatamente nos propuso ser un socio más del proyecto. En el ?98 compramos las primeras tierras y empezamos con todo esto. E hicimos la primera vendimia practicamente experimental en Marzo del ?99.

En cuanto al método de elaboración del vino ¿Se consideran innovadores?

No diría innovadores. Mucho de nuestro estilo proviene de la Borgoña francesa, que con el devenir del modernismo enológico francés se perdió y ahora está resurgiendo. No somos innovadores porque son estilos que provienen de principios del siglo XX. Ejemplos de este estilo son: las fermentaciones cortas, maloláctica en barrica, etc. Son técnicas tradicionales recuperadas. En otras cosas si nos consideramos innovadores, no por modernistas sino por lo que la propia uva demanda ciertas carcaterísticas a las cuáles nos tenemos que adaptar. De todas maneras la palabra correcta no es ser innovadores, porque no creemos ser mejores ni estar delante de. Una característica nuestra es que usamos rindes muy bajos. Y en este sentido confieso que me encantaría saber hacer grandes vino con rindes altos, hay enólogos que lo logran, nosotros no sabemos, por lo que elegimos utilizar rindes bajos. Entonces este estilo corresponde a una limitación más que a una innovación.

¿Qué significa tener una Bodega Boutique en estos días en donde la oferta del vino abunda?

La clasificación "Boutique" habla del tamaño y en este sentido es muy flexible. Nuestro tamaño tiene que ver con la decisión de poder controlar de manera muy personal todos los detalles. Tenemos un equipo pequeño de trabajo, por ejemplo en producción está el Gerente de Producción Diego Rosso y yo. Y somos dos personas para controlar todos los detalles que son muchos. Si el equipo crece se hace complicado mantener una visión. Si el equipo no crece y crece el volumen se hace complicado mantener los detalles. Entonces digamos que hay límites prácticos en el número de botellas que uno puede hacer. Eso es lo que define nuestro tamaño.


¿Desde que iniciaron con la Bodega hubo una planificación conciente de apuntar la mayor producción al mercado externo?

Si. Desde que iniciamos tuvimos claro que queríamos apuntar al mercado externo. Del 20% que queda en Argentina, no tenemos la información de que porcentaje es comprado por turistas y que cantidad cosumen los argentinos. Y además hay una realidad y es que nuestros vinos mantienen el mismo precio aquí en Argentina y en el resto del mundo. Por lo tanto lamentablemente para el momento que está viviendo la Argentina, es un vino caro por tratar de mantener un precio homogéneo.

¿Qué significa para la Bodega que sus vinos hayan sido reconocidos por los famoso puntajes de Parker y Wine Spectator?

Principalmente facilita la comunicación, sobre todo en el exterior que hay grandes cantidades de vinos de diferentes formas y estilos. Por lo tanto, para nosotros es una vía que nos permite comunicar una intención y avala una filosofía de calidad. Y en este sentido ayuda mucho.

¿Con respecto a los diferentes destinos de su vino en el mundo, tienen en mente algún nuevo mercado por abarcar?

Si nos interesa abrir nuestro destino, cuanto más puertas abras, más escaso es nuestro vino y por ende mayor demanda hay del producto. En este momento estamos abriendo India, Tailandia.

¿Cuál es la filosofía de la Bodega con respecto al enoturismo?

Nos parece la mejor oportunidad para comunicar nuestro mensaje. No nos interesa solamente recibir un visitante, sino hacer un amigo. Es decir una persona que entienda nuestra filosofía, que le parezca atractiva, que le guste nuestros vinos y que en su lugar de origen sea un cliente fiel a lo largo del tiempo. Los productos sirven para introducir al cliente a lo que es Achaval Ferrer. El cliente que queremos es aquel que compra nuestros vinos no por sus puntos, sino por la calidad instrínseca del producto

¿Cómo ven la Bodega en un futuro?

Bueno en la vitivinicultura siempre hay algo nuevo. Cada año es distinto. Siempre surgen proyectos nuevos, una nueva finca, un nuevo malbec, encontrar el cuarto vino de carácter,etc. En cuanto a la expresión territorial del malbec, seguimos explorando nuevos suelos y nuevos microclimas.