En la próxima reforma de la Organización Común del Mercado (OCM) del Vino, la Comisión Europea pretende prohibir la chaptalización, una práctica enológica que consiste en añadir azúcar de remolacha a vinos pobres, para incrementar artificialmente su grado alcohólico. Esta es una de las medidas de la futura nueva regulación vinícola.



Puxeu considera que es una buena noticia que Bruselas quiera prohibir la adición de azúcar al vino, que se efectúa preferentemente en países del centro y del norte de Europa. Es una aspiración largamente reclamada por los países del sur, sobre todo España, que han defendido que tal cosa es hacer trampa y que mejor sería enriquecer los vinos pobres del norte con buen mosto que sobra en el sur.

Ahora Puxeu aspira a conseguir un consenso con otros países vinícolas europeos, intentando que se respeten medidas de gestión de mercado, como las destilaciones de alcohol para elaborar brandies y licores, pero ni siquiera se confía en el sector vinícola español que se pueda aprobar definitivamente que se elimine la chaptalización, dado el poder de los países que la practican (Alemania, Austria...)

La consellera valenciana, Maritina Hernández, estuvo ayer en la reunión de la sectorial de Agricultura y denunció que la reforma en marcha encubre intenciones de Bruselas para desmantelar capacidad productiva, refiriéndose a las ayudas para arrancar viñedos, que no le gustan, y las de "pago único" que se darán por dejar de cultivar.