Por Verónica Giuliani. Cada vez más los jóvenes argentinos se ven seducidos por esta bebida, tan reconocida mundialmente en la actualidad. La evolución que vivió el tema del vino en el consumo trajo muchos cambios aparejados, en cuanto a los significados asociados a esta bebida.

Se dejó de lado aspectos relacionados al vino como lo tradicional, masivo, solitario, familiar, para pasar a ser una bebida más exclusiva., diversa, moderna, versátil. Hoy beber vino está de moda en el mundo y en general, tanto desde las estrategias de marketing como desde el producto en sí mismo, se buscan constantemente nichos nuevos para absorver.

Y no es casualidad en todo esto, que las Bodegas incorporen gente joven en puestos relacionados con el Marketing. 

Hoy pertenecer a la cultura del vino da un cierto prestigio, tener un mínimo conocimiento acerca del culto que encierra esta bebida, tener preferencias por algún tipo de vino abre un tema de conversación común a un público bastante amplio. Existe un grupo amplio de jóvenes que se inician con los espumantes, sobre todo a la hora de elegirlo como bebida nocturna. La Bodega innovadora que presentó este produto fue Bianchi con New Age, que fue muy bien recibido. En este sentido el vino espumante compite con otras bebidas como la cerveza o el clásico fernet. Según un artículo del diario Clarín, en los últimos tres años, entre los jóvenes de 18 y 34 años, se redujo el consumo de cerveza y se duplicó el de vinos.

Las publicidades que promocionan los espumantes muestran conceptos relacionados con la diversión nocturna y grupos de amigos. Relacionado con esto, tanto los nombres, como el packaging del producto se desestructuran, con la idea de establecer que el vino tiene un lugar también en consumidores de menor edad que antes no se sentían atraídos por esta bebida. Un ejemplo de esto es el primer vino en lata de Argentina, que se lanzó en Mendoza en 2005.

Se trata de Iron Wine producido por la bodega Argentina Jean Rivier, comercializado en un tamaño de botella que contiene 345cm cúbicos. No olvidemos que los jóvenes son un nicho fácil de persuadir cuando el producto que se desea instalar ya es una moda mundial. El vino ha dejado de asociarse con una bebida "sólo para grandes", anticuada; para pasar a ser una opción en las bebidas nocturnas o bien a la hora de hacer un asadito entre amigos. Una encuesta realizada por la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza reveló que el 93% de los consultados entre 18 y 32 años consume vino y casi la mitad afirmó que se acercaría al vino si conociera un poco más acerca de todo lo que encierra esta bebida.  Por lo tanto, todavía queda mucho por hacer. Los más jóvenes son parte de un segmento poco estudiado al que muchos están orientando sus intenciones comerciales.

Hoy la tendencia de consumo en vinos abarca targets con estilos de vidas y nivel socioeconómicos muy diversos. La gran oferta y el fenómeno mundial de culturización del vino, hace que esta bebida llegue a espacios a los cuales antes no abarcaba. Hoy entender acerca de vinos da status y a la vez es ser parte de una tendencia actual, los jóvenes captan ese atractivo y desean ser parte de ese escenario.