Rafael Moneo EN LA FINCA Señorío de Arínzano, el arquitecto navarro construyó un nuevo edificio en la línea de los châteaux franceses, que valora e incorpora antiguas edificaciones emblemáticas de la bodega una torre defensiva del siglo XVI, una casona del XVIII y una capilla neoclásica, combinando el concreto abusardado de los muros con estructura de madera y las cubiertas de cobre. Sólo se ven las vides y viñas, un enclave privilegiado, lo que ha llevado el arquitecto a definirla como bodega paisajística. El compromiso arquitectónico es también medioambiental ya que se ha firmado un pacto con la Organización para la Defensa de la Naturaleza (WWF/Adena) para compatibilizar la explotación vitivinícola con el respecto al entorno. La bodega entera trabaja en gravedad para evitar manipulaciones violentas de la uva o el vino. Las tres plantas que ocupan las barricas tienen diferentes posibilidades de climatización.