EL PROYECTO DESTACA por su original manera de concebir la elaboración del vino dentro de una barrica semienterrada, por su funcionalidad en el proceso de producción y por la articulación del edificio principal con otros dos, el hotel y la administración, a través de una plaza. La bodega ocupa 9,425 m2 y se fragmenta en varios anillos semielípticos concéntricos, imitación del interior de las barricas, dispuestos de manera ascendente a medida que las necesidades de altura lo exigen y permitiendo la entrada controlada de luz y ventilación. Los materiales son, entre otros, concreto armado, madera laminada estructural, perfilería metálica, acero y policarbonato. La decoración minimalista del hotel es de la interiorista Raquel Sanz.