Las Bodegas Garvey de Miguel Fisac, situadas en la antigua carretera de circunvalación de Jerez, fueron construidas por la firma Garvey en 1970 en una loma que domina un bello paisaje de viñas que se pierde en el horizonte, no sin razón se les conoce como complejo Bellavista.

La construcción de las Bodegas Garvey supone una apuesta valiente por la arquitectura racionalista del momento y un intento de romper con el modelo tradicional de "bodega catedral". Fueron edificadas con la idea de aunar arquitectura contemporánea con los nuevos conocimientos científicos sobre condiciones climáticas y crianza del vino. En estas bodegas la técnica y la ciencia se ponen al servicio de la producción y crianza del vino.

Se trata de un complejo bodeguero en el que se realiza tanto el proceso de vinificación como el de crianza diseñado por el arquitecto manchego Miguel Fisac en 1.967 siguiendo en todo momento indicaciones enológicas para conseguir un espacio funcional que cumpliera con las condiciones idóneas de temperatura y humedad necesarias para la crianza del vino de Jerez.

Destacan en este conjunto las bodegas de crianza: Bodega San Patricio y Bodega Don Guillermo construidas semienterradas en la loma de forma escalonada orientadas a poniente donde los ventanales permiten la entrada de la brisa marina tan beneficiosa en la crianza de los vinos de Jerez; la tercera estructura bodeguera de construcción aérea se destina, hoy día, al envejecimiento del brandy. El complejo alberga un pabellón destinado al embotellado, etiquetado y almacén de los vinos y otro pabellón, la antigua tonelería, destinado a oficinas, sala de degustación y museo de etiquetas.

Estas bodegas semienterradas construidas con hormigón armado rompen con el modelo tradicional de "bodega catedral" jerezana. Su exterior muy austero, blanco, presenta una imagen sencilla de formas paralelepípedas y muros ciegos, cuya única decoración consiste en el sentido rítmico de las vigas huecas de la cubierta o la repetición de lamas de hormigón a modo de cornisa.

La planta rectangular dividida en naves separadas por pilares cilíndricos sobre los que asientan las vigas y cubierta de hormigón responde a las características de la arquitectura brutalista, no se ha camuflado el hormigón y todas las conducciones están a la vista.

La bodega de San Patricio destinada a la crianza del vino fino de igual nombre posee una planta irregular para adaptarse a la topografía del terreno y poder beneficiarse de la humedad que le aporta el contacto con la tierra al estar semienterrada en la loma. La falta de luz natural en un espacio tan enorme de 10.000 metros cuadrados lo solventa Miguel Fisac mediante lucernarios como ya se hizo en la Mezquita de Córdoba.

La bodega Don Guillermo, situada en una cota inferior en la falda de la loma, es de menor tamaño, mantiene la misma estructura que la anterior, pero a diferencia de ella posee un mayor número de vanos que permiten la entrada de más luz, aireación y temperatura para adaptarse a las condiciones necesarias para la crianza del amontillado Tío Guillermo.

Tanto la bodega San Patricio como la bodega Don Guillermo en su proyecto inicial se cubrían con un jardín que evitaba el impacto medioambiental y aportaba humedad y aislamiento a las mismas, pero debido a problemas de filtraciones de agua hubo que eliminarlos y hoy día estas bodegas se cubren con una capa de chinos, que actúan de aislante térmico.

La bodega destinada al envejecimiento del brandy es una construcción aérea de planta rectangular en la que Miguel Fisac utilizó sus famosas vigas huecas o "huesos" de hormigón postesado en la cubierta que permiten la circulación del aire, como las tejas árabes en las "bodegas catedral".

Este complejo bodeguero, porque es una obra de Miguel Fisac y un buen ejemplo de la arquitectura brutalista y porque es una obra singular que marcó nuevos caminos en la arquitectura bodeguera del marco de Jerez tan tradicional, debiera estar protegido del desmesurado afán por convertir en viviendas nuestro rico patrimonio arquitectónico industrial.