Por Carlos Martín El Enólogo. Tras la inusual vendimia tardía sufrida durante el 2008 casi generalizada en toda España, llegando a vendimiar en determinadas zonas vitícolas a principios de Noviembre, el 2009 se ha marcado por un intenso y prolongado calor así como escasez de precipitaciones.

 

La añada 2009 se ha marcado por una climatología muy benigna en cuanto a las temperaturas, con un intenso verano de altas temperaturas máximas, y una sequía severa en algunas zonas de interior. Algunos expertos vitivinícolas, han augurado que la añada 2009 será similar a la 2003, donde las altas temperaturas estivales marcaron la fase de maduración de la uva.

La sequía: ¿es buena para la vid?

Siempre se ha comentado que la sequía es buena para el cultivo de la vid, pero lógicamente esto debemos matizarlo, estados puntuales de sed en la vid resultan positivos, ya que provocan que la planta deba afianzarse buscando la humedad en capas más profundas del suelo, así como permite una autorregulación de la producción mas equilibrada y generalmente de mayor calidad sanitaria. Aunque la sequía que ha sufrido los viñedos, marcada en los meses de julio y agosto, junto con las altas temperaturas máximas alcanzadas, ha producido una alteración de la última fase del ciclo reproductivo de la vid, concretamente en la maduración, llegando ésta incluso a detenerse. Esta deshidratación de la baya provoca como primer inconveniente, un desequilibrio entre la madurez fenólica y la tecnológica, o para que nos entendamos, la uva acumula azucares pero no lo hace a la misma velocidad respecto a los fenoles. Además del bloqueo del contenido aromático y fenólico de los hollejos. Por ello en una fase todavía inmadura respecto del color, y del contenido aromático, la uva presentaba una concentración de azúcar significativa para comenzar a vendimiar.

Además de estas consecuencias, se encontró una generalizada y excesiva perdida de acidez de la uva, con los consecuentes altos pH de los mostos-vinos resultantes. Esto va en detrimento de conseguir vinos de larga guarda en barrica. Aunque cabe matizar que los viñedos situados en alturas relativamente significantes, o cercanos a riberas de río o el mar, vieron menos acusada dicha perdida de acidez, al tener unas temperaturas menos intensas.

Aunque el contenido aromático de la añada 2009, no es de los mejores, sanitariamente, salvo pequeños daños puntuales en algunas zonas por granizo, la uva se recepcionó en un estado excelente, y si en la elaboración, el enólogo ha conseguido extraer el potencial del contenido aromático y fenólico de los hollejos, la calidad de los vinos, en las zonas donde no se intensificaron excesivamente las temperaturas, se augura muy buena o excelente.

Un cordial saludo a todos los lectores del portal y amantes del vino

Carlos Martín Lobera
enologo@lugardelvino.com