Allen Gibbons. International Wine and Spirit Competition. Reino Unido casi no tiene producción de vino; sin embargo, palpita el corazón del comercio vitícola global. La geografía les jugó una broma a los británicos; por un lado, los dotó de un clima frío y lluvioso, que hace que las viñas prosperen poco, y por otro, los colocó casi frente a Burdeos.

 

Por eso, no extraña que los británicos sean grandes importadores de vinos y, sin duda, los más sofisticados.

De hecho, los críticos y periodistas vitícolas más importantes del mundo son ingleses y el país es sede de un concurso de gran relevancia global, cuyos resultados dan un impulso extra a la venta de las botellas premiadas. Y dentro del Reino Unido, la International Wine and Spirit Competition (Iwsc) es la que posee el mayor prestigio. La razón es que, a diferencia de otros concursos que duran cuando mucho dos semanas, la Iwsc se extiende por seis meses y su equipo de profesionales que trabaja todo el año.

En su versión actual tendrá una cabeza chilena. Rafael Guilisasti, presidente de Viñedos Emiliana, fue designado presidente de la Iwsc. Un cargo honorario, pues el trabajo de los jueces y de la organización de las catas queda en manos de Allen Gibbons, director ejecutivo del certamen.

- Cada año seleccionamos a una persona importante del vino como cabeza. Antes de Rafael estuvieron Robert Mondavi, Miguel Torres y Philippe de Rothschild.

- Ustedes reciben cada año casi 5 mil botellas de todo el globo. ¿Cuál ha sido el desempeño de los países del Nuevo Mundo?

- Muy bueno; la mitad de los primeros seis participantes son del Nuevo Mundo: Australia, Sudáfrica y Chile. A mi modo de ver, los australianos son los que han aprovechado más la competencia, quizás porque conocen mejor el efecto de los concursos. Por ejemplo, Wines of Australia hizo catas en China y Japón con vinos de su país premiados en la Iwsc.

- ¿Y cómo reaccionan los productores europeos ante el crecimiento de los vinos del hemisferio sur?

- Hay una mayor preocupación por desarrollar las marcas. Los vinos del Nuevo Mundo, por ejemplo, tienen etiquetas claras, muy limpias. Los viñateros europeos están girando hacia allá. Se puede ver en el desarrollo que ha hecho Torres de su marca.

- El mercado inglés es un objetivo muy apreciado, pues mueve casi 13 mil millones de dólares. ¿Qué tendencias de consumo son las más fuertes?

- Lo más importante es que la compra de vino está creciendo. Para los consumidores es un producto cada vez más interesante y valorado. La gente pone los vinos que compra en un lugar destacado de la casa, pues siente que las personas los ven como más sofisticados por beber vino.

Lo segundo es que las ocasiones en que se consume vino se expandieron. Hace 30 años se bebía sólo junto a la comida; sin embargo, hoy se consume como aperitivo o en un paseo al aire libre.

- ¿Qué les responde a quienes denuncian que muchos enólogos crean vinos para ganar catas, pero que éstos no funcionan con la comida, pues son muy potentes?

- Lo primero que hay que entender es que, tal como ya lo señalé, el consumo del vino se diversificó y hay espacio para vinos que se beben solos.

Sin embargo, en la Iwsc tenemos claro que los consumidores ingleses quieren vinos menos pesados y alcohólicos. De hecho, buena parte de nuestros 300 jueces proviene de la industria distribuidora y saben muy bien qué es lo que quieren los consumidores. Nuestra función al entregar los premios simplemente es orientar a los consumidores a partir de sus preferencias.

- ¿Y cuánto afecta a las ventas una buena puntuación?

- Según investigaciones hechas en Inglaterra, cuando una botella luce una medalla en la góndola de un supermercado sus ventas aumentan entre 10 y 20 por ciento.

Eduardo Moraga Vásquez
Revista del Campo, El Mercurio