Comenzarán a cultivarse este año, después de dos décadas de trabajo, y se prevé que su vino pueda comercializarse en el plazo de un lustro. Dos nuevos vinos asturianos, el albarín blanco y el verdejo negro, podrían comercializarse en unos cinco años gracias a un proyecto de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Los investigadores han conseguido recuperar, después de más de 20 años de trabajo, estas dos variedades de vid asturiana en peligro de extinción. El siguiente paso del proyecto consistirá en seleccionar a un grupo de viticultores de la zona para que planten estas variedades.

La zona vitícola del Principado de Asturias estaba a punto de desaparecer cuando el equipo del CSIC comenzó a trabajar, en 1986, en la recolección de variedades antiguas de vid amenazadas de extinción y que no existían en otras zonas del país. La investigación ha permitido obtener, por el momento, los primeros clones certificados, esquejes producidos por la planta madre y libres de virus, de estas dos variedades de vid amenazadas.

Ante la demanda de viticultores interesados en cultivar las nuevas plantas, un comité de expertos seleccionará, en una primera etapa, a los que presenten las mejores condiciones para su cultivo.

Los agricultores elegidos recibirán el apoyo de la Misión Biológica de Galicia (CSIC), en Pontevedra, que realizará un seguimiento científico de las cepas y que recogerá durante varios años datos de producción como la época de maduración, los kilogramos de uva por cepa, el grado alcohólico probable, el nivel de acidez, etcétera. Cada viticultor, por su parte, se comprometerá a proporcionar periódicamente una muestra de uva y otra de vino, para que se puedan mantener los análisis en el tiempo.

La investigadora del CSIC responsable de este trabajo, Carmen Martínez, explica que el objetivo es «realizar un seguimiento que permita conocer las características del vino resultante, las que harán que pueda ser identificado en un futuro por el consumidor o por los restauradores».

Los investigadores disponen en la actualidad de 375 plantas de albarín blanco y de 725 de verdejo negro. Estos ejemplares se dividirán en varios lotes, de al menos 100 plantas cada uno, que serán vendidos a los viticultores seleccionados, a través de Viveros Provedo, S. A. Martínez cuenta que se pretende vender a cada agricultor el número de plantas suficiente para que pueda llegar a hacer una cantidad mínima de vino monovarietal. «Los viticultores que no puedan obtener planta este año quedarán en lista de espera para el siguiente», señala la investigadora del CSIC. Se cree que a partir de 2009 habrá plantas suficientes para abastecer a todos aquellos agricultores que las soliciten.

Martínez define así el albarín blanco, de maduración temprana: «Esta variedad produce poca cantidad de uva por cepa y exige especial cuidado, por su delicadeza, pero produce vinos jóvenes de una calidad excepcional, con una original y rica composición aromática de frutas maduras, melocotón, compota de manzanaÉ».

Con respecto al verdejo negro, citado por Jovellanos en el siglo XVIII, comenta que «es una variedad con bajo nivel de acidez, frente a otras variedades tintas de la zona, en cuyos vinos destacan los aromas a mora, grosella, frambuesa, e incluso notas de pastelería». Las vides asturianas se cultivan en laderas soleadas de montaña, en zonas de fuerte pendiente y con una altitud límite para el cultivo apropiado de la vid.

Estas características diferencian esta área vitícola de las del resto de España.

La investigación del CSIC se dedicó, en principio, a rescatar, estudiar y conservar antiguas variedades de vid de la pequeña zona vitícola asturiana de los concejos de Cangas del Narcea e Ibias, así como de otras zonas limítrofes. Una vez conocidas las características de las diferentes variedades, se emprendió una selección de clones de aquellas que pudieran producir vino de calidad.

El convenio para el desarrollo de un proyecto científico sobre el Vino de la Tierra de Cangas fue suscrito en marzo de 2004 entre la Consejería de Medio Rural y Pesca del Principado, los ayuntamientos de los municipios que integran la Indicación Geográfica Protegida (IGP), la Asociación Vino de la Tierra de Cangas, Bodegas del Narcea-Aprovican y la Caja Rural de Asturias.

El plan de investigación y desarrollo tecnológico y de apoyo técnico al cultivo de la vid y elaboración del Vino de la Tierra de Cangas representa la puesta en marcha de un proyecto cuyas líneas de trabajo se centrarán en aspectos tales como la preselección de variedades autóctonas, el estudio de portainjertos en fincas experimentales y el estudio en finca experimental de tipos de poda y marcos de plantación.