Servir el vino puede parecer una tarea trivial, a priori. Sin embargo, son bastante comunes los accidentes a la hora de abrir la botella, o mientras la copa está sobre la mesa. Contemos con sencillez un poquito de protocolo para cada caso, que hará que el trago sea, en todos los casos, un buen trago.

 

*Caída de una copa de vino sobre el mantel: Se empapa lo derramado en un lito. Se coloca otro sobre la mancha, que estorbe lo menos posible. Una vez terminado el plato, se solicita permiso para cambiar el mantel o la mesa.

*Si el cliente tiene una mancha de vino en la ropa se le solicita permiso para quitarla en ese momento, molestando lo menos posible. Cuidado con los tejidos y los quitamanchas. A veces, es peor el remedio que la enfermedad. Quizás ofrecer servicios de lavandería al cliente sea lo mas correcto.

*Ruptura del corcho: Cuando el corcho se pasa de rosca al intentar descorcharlo es conveniente utilizar el sacacorchos de láminas. Si en cambio se rompe, puede intentarse sacar los trozos más gruesos oprimiéndolos con el sacacorchos oblicuo contra el cristal tirando para afuera; si se piensa que la cosa no tiene remedio, es mejor hundir el corcho que irlo destrozando poco a poco.