Los hay con bodega privada en el sótano, otros con armario climatizado. Hay quien tiene un expositor de diseño en la cocina y algunos tienen un mueble dedicado a todas las bebidas. Los mantengas un mes, un año o tan solo unos días, el vino requiere sus mimos para darte todo lo que está en sus manos. Estas 12 reglas básicas garantizan su bienestar.

- Los vinos jóvenes son fermentos de la uva, es materia viva dentro de la botella. Por eso se deben consumir lo más frescos posibles.

- Lo ideal es que permanezca en un lugar oscuro y tranquilo, donde la botella pueda estar acostada para que el lí­quido esté en contacto con el corcho y así­ no le entre aire y se vuelva a fermentar.

- La temperatura del lugar donde guarde los vinos debe ser estable para que se conserven bien, así­ como lejos de los ruidos fuertes.

- La fecha que aparece en la etiqueta indica el aí±o en que fue recogida la uva. El vino blanco debe ser lo más joven posible para que se pueda sentir su aroma, finura y color ideal. Para el vino tinto tenga cuidado; no todos son para guardar indefinidamente; los jóvenes también se deben consumir ligero, solo los que han tenido maduración en madera se pueden guardar más tiempo.

- El vino blanco se debe tomar a una temperatura de 7 a 8 grados y el vino tinto de 17 a 18 grados. Tomarlos a temperatura ambiente no siempre es lo ideal, sobre todo en ciudades cálidas.

- Ponga a refrescar el vino en un poco de agua con hielo para que llegue a 18 grados y pueda disfrutar de sus aromas y sabores. No es agradable tomar un vino blanco a una temperatura mayor a los 8 grados, ni un vino tinto a más de 18 grados; muy caliente se pone pesado y ácido.

- Si no termina de tomarse la botella de vino, tápela, guárdela en el refrigerador 2 ó 3 dí­as para después abrirla y disfrutarla.

- Nunca sirva una copa de vino hasta el borde, solo sirva un tercio de la copa para que pueda mover el vino dentro de ella y disfrute de los aromas que salen al moverlo.

- No permita que le sirvan más vino cuando ya tenga en la copa; pues las temperaturas son diferentes y le cambiará el sabor del que ya está tomando.

- Las copas no deben lavarse con jabón; con agua caliente es suficiente para su limpieza pues el jabón queda en la copa y cambia el sabor.

- Busque para sus comidas el vino que más le ayude a realzar los sabores, recuerde que la comida acompaí±a al vino y no el vino a la comida. Debe equilibrar los sabores fuertes con vinos de cepas más densas, vinos jóvenes o poca madera con comidas ligeras no muy condimentadas.

- Decante su vino si se trata de un vino de guarda; los vinos blancos no se decantan, salvo raras excepciones.