| ¿QUÉ Y DÓNDE COMPRAR? |
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| martes, 11 de marzo de 2008 | |
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El vino es frágil a las inclemencias, el corcho puede estar reseco, posibilitando mermas y oxidaciones. La primera señal exterior de alarma es la exudación por el tapón de una sustancia oscura y pegajosa, síntoma de dilatación del vidrio por el calor sin que el tapón se haya expandido. Tan importante como las condiciones de conservación del vino es la selección del establecimiento donde se va a adquirir, sobre todo por el estado en que se encuentren las botellas. Los supermercados y grandes superficies, aunque de manera lenta, empiezan a cuidar el espacio destinado a la venta de vino, lo que hace más fiable la compra por parte del consumidor. Estos establecimientos suelen comprar grandes cantidades de vinos para conseguir mejores precios, lo que repercute en el bolsillo del comprador. Más recomendables son las pequeñas tiendas especializadas, concebidas para vender vinos y dotadas, por tanto, de mejores condiciones de conservación (temperatura, armarios de conservación, bodega de almacenaje del vino, etc.). Estos comercios especializados compran, por razón de su tamaño, pequeñas partidas de vinos. No consiguen los precios favorables de las grandes superficies, pero garantizan una rotación rápida del producto. Es bastante difícil que ofrezcan vinos deteriorados o que no estén en buenas condiciones. Por otra parte, al frente de ellas suele haber profesionales dedicados exclusivamente a vender vino, es decir, con conocimientos especializados, más amplios que los de un dependiente normal de cualquier otro tipo de tienda. |
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