| SECRETOS DE UNA BODEGA EN CASA |
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| jueves, 23 de noviembre de 2006 | |||||
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El vino es un ser vivo que evoluciona. Su juventud se traduce a veces en una cierta astringencia y dureza. Con la edad va madurando, hasta alcanzar su plenitud y su cumbre. Y más tarde, si aún no se ha consumido, llega su vejez con su decrepitud o decadencia. De entrada, usted debe tener en cuenta diversos factores que dependen a la hora de conservar un vino: Su naturaleza: si se trata de un vino blanco, tinto, seco, espumoso etc. Su origen: si ésta es septentrional o meridional. Su constitución: su contenido en alcohol, taninos, acidez etc. Elementos en los que influyen igualmente la naturaleza del suelo, el tipo de uva del vino y las condiciones climáticas, que varían según la añada. Su vinificación: cómo ha sido elaborado el vino Su almacenamiento. ¿Cuánto tiempo se puede conservar un vino? El consumidor, ante un vino, muchas veces se plantea si se trata de un caldo para beber en el momento o ese mismo año, o bien si éste debe envejecer y esperar su momento óptimo para ser degustado. Y en verdad se encuentra ante una duda compleja. No obstante, existen algunas normas generales que pueden aplicarse a este peculiar dilema. La gran parte de vinos blancos secos y frescos, así como los rosados y los tintos ligeros deben beberse jóvenes, es decir, a partir del mes de noviembre que sigue a la vendimia. Pero, cuidado, existen algunas excepciones en este caso, como los grandes vinos blancos. Los tintos que han pasado por una crianza necesitan, en general, un envejecimiento más largo para alcanzar su plenitud. Este envejecimiento se efectúa en botellas, aunque suele estar precedido por un período en barrica. Por otro lado, hay que saber que los champanes y cavas, como los vinos de aguja, no ganan nada en botella, una vez comercializados, y, en cambio, si se los guarda en la bodega mucho tiempo pueden perder todas sus cualidades: aroma, perfume y frescor. El momento más favorable para su consumo será precisamente el de su puesta en el mercado. Los chacolís o vinos enverados de baja graduación (entre 8 y 10º) rara vez conservan sus virtudes y cualidades pasado el primer año. Lo contrario sucede con los vinos generosos y con los vinos dulces licorosos, que tienen una larguísima vida, dependiendo de las condiciones de conservación. En la botella, al cabo de un cierto tiempo, el vino cesa de desarrollar su bouquet y se gasta. Cuando ocurre esto, la impresión sedosa o aterciopelada que un buen tinto deja en el paladar se degrada, sus aromas se apagan y el color se vuelve tostado y opaco. Es el punto en el que el vino ha comenzado a deteriorarse y, por lo tanto, ha emprendido el camino hacia su destrucción, hacia su muerte. En cualquier caso, debemos saber que, siempre y cuando tengamos cuidado de no dejarlo envejecer en exceso, el vino conservado en botella, con el paso del tiempo, irá perdiendo sus aromas primarios de uva y desarrollando sus aromas secundarios y terciarios, hasta volverse más redondo y delicado.
Para conservar los vinos en óptimas condiciones es importante tener en cuenta diversos factores de su entorno que influyen en su seguridad, calidad y perdurancia: Temperatura Es muy importante mantenerlo a una temperatura constante, idónea de 14-16º C , pero sobre todo sin que las fluctuaciones de temperatura sobrepasen los tres grados. Para mantener una temperatura fresca, hay que evitar el paso de conducciones de agua caliente, al igual que los suelos de cemento. Conviene que la bodega esté completamente aislada de la casa, ya que si se trata de un espacio subterráneo continuo a las paredes de la vivienda, el calor exterior penetrará en el subsuelo. Humedad Alrededor de un 85%. Son más convenientes los lugares húmedos que los secos, ya que en estos últimos pueden deteriorarse los corchos. Siendo la humedad, también, gran enemigo de las etiquetas. Olores El vino es muy exigente y no puede soportar los olores domésticos: aromas de cocina, legumbres, frutas, pintura, butano etc. Oscuridad: algunos catadores detectan en los vinos oxidados un sabor característicos que llaman “sabor a luz”. En general, basta con la luz eléctrica, siempre que ésta se encienda los minutos necesarios para permanecer dentro de ella. Vibraciones Las conmociones dañan al vino. Ha de extremarse el cuidado al arrastrar las cajas, las cuales deben estar bien protegidas con algún tipo de caucho. Casilleros Los mejores son los de madera o cemento. No son convenientes los metálicos, ya que son buenos conductores del calor. LA BODEGA EN EL CHALET Si se tiene intención de conservar vino, antes de construir el chalet hay que tener en cuenta la ubicación y las condiciones de la bodega. La orientación, el grosor de los muros, la construcción del suelo, la ventilación, la incompatibilidad vino-despensa, y el aislamiento de ruidos, son factores básicos. Orientación: el orden de mejor a peor orientación es la siguiente: Norte, Noreste, Noroeste, Este Oeste, Sureste, Suroeste y Sur. Grosor de los muros: las paredes deberán ser blancas y a ser posible de cemento con gravilla a la tirolesa. Construcción del suelo: se recomienda las losetas de cerámica porosas, el ladrillo macizo o cualquier material que absorba la humedad. Lo mejor es un suelo de tierra batida o pisada y arena de río. Ventilación: si la bodega está situada en una habitación en la planta baja es mejor tapar la ventanas con ladrillo, si la bodega es subterránea es necesario la conexión con el sunt (conducción de ventilación de la casa). La bodega no es compatible con la despensa, los olores que despiden los alimentos perturban el reposo de las botellas, entrando los aromas a través del corcho. Ruido: toda bodega tiene que estar aislada de ruido
Si no disponemos de este tipo de piso otro método práctico es almacenar las botellas en el vestíbulo en un armario-botellero, en dicho lugar hay que quitar la calefacción para que los vinos no sufran una oxidación prematura Importancia de la temperatura LAS BOTELLAS EN LA BODEGA Elección y número de las botellas Es aconsejable ordenar la enoteca por zonas vinícolas, ya que cada región tiene un vino característico. En cuanto a los vinos singulares o cosechas que ya no se encuentran en el mercado pueden tener su hueco independiente. Si el espacio es muy limitado, pueden situarse las grandes reservas en la hilera inferior del nicho de cada región. La posición de la botella Las botellas deben conservarse siempre en posición horizontal, de forma que el tapón permanezca humedecido por el vino. Si se conservan en pie, es fácil que el corcho se reseque y mengüe el tamaño, dejando penetrar aire en la botella. Ése es, sin duda, el primer paso para que las bacterias acéticas puedan alterar el vino provocando la picadura o avinagramiento.
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El Lugar donde permanece el vino determina que el envejecimiento del mismo sea adecuado, razón por la cual, hoy, Lugar Del Vino les muestra de modo práctico y fácil como conservar sus vinos en su casa, chalet, piso o apartamento. 
